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Los Pillado Qué Rollo Nikon FM-10



Usted en la Internet

Tolsá Calaminas

Bicicletas plegables


Es inútil discutir si es mejor la fotografía analógica o digital. No pretendo hacer una larga comparacion ni presentar una concienzuda investigación y más aún, creo que el lector de estas líneas tendría que tener paciencia y algo de tiempo sobrante, lo cual es muy difícil de encontrar en estos días. Así que si usted ha llegado hasta aquí, permítame llamarle amigo y adentrame todavía más en esta divagación de tarde tequilera. Le cuento un poco sobre mí: No soy un gran fotógrafo y me enorgullezco estúpidamente cuando algún conocido dice que soy uno bueno. No tengo cuarto oscuro en mi casa, aunque a mi esposa también le gusta la fotografía y tiene una bonita SLR Minolta, que además me presta sin chistar. He tomado miles de fotografías con camaritas digitales, y no tantas con camaras de las que ahora se llaman "análogas" o "analógicas", el último termino es el que yo prefiero, nadamás por llevar la contra. La cuestión es que entiendo las ventajas de las cámaras digitales y el photoshop y bla bla bla, pero particularmente hoy, pensar en todo eso me pone triste.
Por cuestiones que no vienen a cuento, en estos días no puedo salir de la casa, así que mi esposa fué a recoger un rollo que mandé a revelar y sus correspondientes impresiones. Y como era un Kodak de proceso C-41 sin ninguna pretensión, ella misma lo había dejado en el primer local de revelado que encontró en el centro comercial, esperando que lo metieran por un lado de la máquina y salieran las impresiones por el otro, como recuerdo que se hacía con estas cosas desde que tenía yo ocho años, es decir, hace más de treinta. Y en verdad no esperaba yo nada más que eso. Nada de grandes trabajos, ni elevadas consideraciones sobre el tipo y marca del papel que usarían, ni nada. Tardaron 24 horas en entegarlo, lo cual ya nos pareció un poco raro, pero bueno, cuando era niño así trabajaban en algunos lugares que no tenían sus propios laboratorios. Pasaba la camioneta de la Kodak, se llevaba los rollos, y los sabiondos fotógrafos se quejaban tanto de aquel proceso automatizado, tan frío y poco artístico, que de no haber podido justificarme con mi corta edad (y que eran fotos a color), me hubiera muerto de vergüenza. ¡Como hubiera querido tener aunque sea ese "horrible" proceso ahora! Creo que las personas de "Photo Digital Pesa" están tan acostumbradas a imprimir fotos tomadas con teléfono celular, que no supieron qué hacer con una película. Mi sorpresa fué aumentando con cada impresión que veía, todas ellas llenas de manchas y rayas. Los negativos, sin cortar, venían enrollados en el mismo tubito en el que había mandado la película. Los saqué y comprobé, medio horrorizado, que tienen pelusa, manchas de dedos, rayones y algo que podría ser papel pegado. Se ven como si los hubieran sacado del basurero. Y yo estaba tan contento porque tengo algunos rollos de BW400CN, esa película blanco y negro de proceso C-41. Ahora temeré cuando los lleve a revelar, aunque, naturalmente, no será en ese lugar.
Tal vez estará usted pensando que ahora dejaré para siempre mi cámara análoga. ¡Si supiera usted que hace pocos días que compré una Nikon FM-10 para tener la máquina más manual que fuera posible! Ni siquiera tiene autoenfoque, como sabrá usted. Es una camarita que usan los estudiantes y que venden cuando terminan el curso para comprar cervezas. Bueno, alguien menos iluso que yo le dirá que ni siquiera se le puede considerar una Nikon, marca muy reconocida y de gran tradición que en el 2006 anunció que dejaría de producir casi todas sus cámaras de película, dejando solo una. Y quién sabe hasta cuándo. ¿Y porqué tanta terquedad de mi parte, entonces? No crea usted que es por el costo de una cámara digital. Es algo difídil de explicar, pero pienso en algo así como el "slowfood". Pero es más que un "slow photo", o un gusto por hacer las cosas en forma lenta y tradicional. También tengo una resistencia interna a aceptar que dé lo mismo si la luz fué captada por una emulsión o por un sensor electrónico. Simplemente, no puedo creer que sea igual. En mi mente, la imágen captada por el sensor no existe, es solamente un conjunto de números que a su vez no existen porque solo están almacenados como ceros y unos en un medio óptico o magnético. En cambio, qué maravilla pensar en la luz penetrando y alterando una emulsión, creando un cambio químico y físico tan real e irrepetible como el trazo del pincel en el lienzo del pintor. Pintar con la luz, eso es lo que desde niño he pensado que debe hacer un fotógrafo. Aunque sean trazos tan burdos como los míos, que ni con cámara ni con pincel son obras para la posteridad.
Lo que me entristece, en fin, es el sentimiento de que pronto pudiera haber menos opciones, que podríamos perder un poco de libertad por no poder las fotos como cada quien quisiera y de que tal vez pronto nadie entienda qué importancia pueden tener esos rollitos. Antes de que eso pase, si usted sabe de un lugar confiable para llevarlos a revelar e imprimir, o tal vez quisiera vender barato el equipo de su cuarto oscuro, o simplemente comparte mi nostalgia, le agradecería mucho que me escribiera para decírmelo. EPB. 1 jul 2009.





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